Tu primera semana en el gym: qué llevar y qué esperar
Lo que necesitas el primer día es ropa deportiva, tenis cerrados con suela plana, una botella de agua y una toalla pequeña. Nada más. No hace falta cinturón, ni guantes, ni suplementos, ni saber usar ninguna máquina. Llegas, te asignamos un coach, y él arma tu rutina.
Lo demás de este texto es lo que nadie te dice y es lo que hace que la gente abandone en la semana dos.
Qué pasa cuando llegas
En Reynoan no entras a improvisar. Se te asigna un coach —en Corralón entrenan Sarahí Rodríguez, Salvador Benítez y Álvaro Chaparro; en Fresno, Óscar Frutis— y él te arma la rutina según tu nivel y tu objetivo. La rutina y tu plan de alimentación quedan en tu celular, así que no tienes que memorizar nada ni andar con un papel.
La primera sesión normalmente se va más en aprender que en cargar: dónde está cada cosa, cómo se ajusta cada máquina, y cómo se siente cada movimiento hecho bien. Eso es tiempo bien gastado. La técnica que aprendes la primera semana es la que vas a repetir miles de veces.
Qué llevar, en concreto
- Tenis cerrados y de suela plana. Los tenis de correr, con esa suela gruesa y blanda, son malos para levantar peso: el pie se hunde y pierdes estabilidad justo cuando más la necesitas. Unos tenis planos de lona sirven perfectamente para empezar.
- Botella de agua. Vas a tomar más de lo que crees.
- Una toalla pequeña. Para el equipo y para ti. Es cortesía básica de gimnasio.
- Ropa que te deje moverte. Que no te apriete en hombros ni en caderas. No importa la marca.
Lo que no necesitas todavía: cinturón (sólo sirve en cargas pesadas, y no vas a estar ahí la primera semana), guantes (opcional, cuestión de gusto), muñequeras, ni un solo suplemento. Si alguien te intenta vender proteína el día uno, no le compres.
Los cinco errores de la primera semana
1. Cargar más de lo que puedes controlar. El ego en el gym cuesta caro y cobra pronto. Si no puedes bajar el peso despacio y con control, es demasiado peso. Punto.
2. Venir seis días la primera semana. Es el error más común y el que más gente saca del gym para siempre. El músculo crece en el descanso, no en la sesión. Arranca con tres días. Cuando esos tres días sean un hábito, entonces se suma el cuarto.
3. Copiar la rutina del que se ve más fuerte. Su rutina está hecha para su nivel, su recuperación y sus años de entrenamiento. Copiarla en tu semana uno es la forma rápida de lesionarte.
4. No preguntar. Nadie nació sabiendo ajustar una polea. Preguntarle a tu coach cómo va un ejercicio no es ignorancia: es la diferencia entre progresar y lastimarte.
5. Esperar cambios en el espejo el viernes. No van a estar. Los primeros cambios reales son otros, y llegan antes: duermes mejor, subes escaleras sin quedarte sin aire, y el segundo día te cuesta menos que el primero. Ésas son las señales de que está funcionando.
Vas a tener dolor, y es normal — hasta cierto punto
El dolor muscular que aparece entre 24 y 48 horas después de entrenar es normal, sobre todo al empezar o al cambiar de rutina. Se siente en el músculo, es parejo de los dos lados, y va bajando con el movimiento ligero.
Lo que no es normal: dolor agudo o punzante, dolor en una articulación (rodilla, hombro, codo, no el músculo alrededor), dolor de un solo lado sin explicación, o cualquier molestia que empeore en vez de mejorar. Eso no se aguanta ni se "calienta": se le dice al coach y se para ese ejercicio.
Distinguir esas dos cosas es probablemente lo más útil que puedes aprender el primer mes.
Qué hacer con la comida esa primera semana
Nada drástico.
Cambiar el entrenamiento y la alimentación de golpe, el mismo lunes, es la receta para abandonar los dos. La primera semana el objetivo es un solo hábito: venir. Cuando venir ya no te cueste pensarlo, entonces se ajusta la comida — y para eso tu coach te asigna un plan, que también vive en tu celular.
Si de algo hay que ocuparse desde el día uno, es de dos cosas sencillas: tomar agua y dormir. Las dos hacen más por tu recuperación que cualquier suplemento que te vayan a ofrecer.
Cómo empezar
El horario es de 6:00 a 22:00 de lunes a viernes, y de 6:00 a 14:00 los sábados, en las dos sucursales. Los domingos está cerrado.
Si quieres ver el lugar antes de decidir, la visita suelta cuesta $50. Si quieres comprobar si el horario te funciona en tu semana real, la semana cuesta $200 — y ésa es la que más recomendamos para empezar, porque el mes uno no se falla por ganas, se falla por horario.
La mensualidad es de $450, y si pagas seis meses juntos el séptimo va sin costo. Se paga en efectivo o por transferencia, en el gym.