Suplementos básicos para empezar: lo que sí sirve
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Suplementos básicos para empezar: lo que sí sirve

El mercado de suplementos es 90% marketing y 10% ciencia. Esta guía te dice cuáles tres cosas realmente funcionan, cuáles son pérdida de dinero y qué dosis usar.

Suplementos básicos para empezar: lo que sí sirve

El mercado de suplementos deportivos en México mueve miles de millones de pesos al año. La gran mayoría de ese mercado son productos con respaldo científico escaso, promesas exageradas y precios que se justifican con marketing, no con evidencia.

Hay tres suplementos con evidencia sólida para la mayoría de personas que entrenan fuerza. Solo tres. El resto, para la mayoría de propósitos prácticos, es dinero mejor invertido en comida real.

Primero: alimentación primero, suplementos después

Antes de hablar de suplementos hay que decir esto con claridad: los suplementos no compensan una mala alimentación. Un gramo de proteína de pollo tiene exactamente el mismo valor nutricional que un gramo de proteína de suero de leche. El primero cuesta una fracción del segundo.

Los suplementos son útiles cuando la alimentación ya está bien pero hay gaps específicos que es difícil llenar solo con comida. No son el punto de partida.

Proteína en polvo: conveniente, no mágica

La proteína en polvo (whey, caseína, proteína vegetal) no es un suplemento mágico. Es proteína concentrada en formato conveniente. El cuerpo no la procesa diferente que la proteína del pollo o los huevos.

Cuándo tiene sentido: cuando te cuesta llegar a tu objetivo diario de proteína solo con comida real. Si tu objetivo son 150 g diarios de proteína y tu alimentación solo llega a 100 g, un scoop de whey (aproximadamente 25 g de proteína) ayuda a cerrar esa brecha sin agregar mucho volumen de comida.

Cuándo no tiene sentido: si ya llegas a tu objetivo proteico con comida real. Agregar más proteína de la que el cuerpo necesita no produce más músculo. Solo agrega calorías.

Dosis: 1-2 scoops al día según el gap entre tu ingesta real y tu objetivo. No hay beneficio de 4-5 scoops diarios si ya comes suficiente proteína.

Cuál elegir: whey concentrado es suficiente para la mayoría. Más económico que el isolado y la diferencia en digestión es irrelevante para alguien que no es intolerante a la lactosa. Verifica que el producto tenga al menos 20 g de proteína por scoop y que el primer ingrediente sea "proteína de suero de leche" o equivalente.

Creatina: el suplemento más estudiado del mundo

La creatina monohidratada tiene más de 30 años de investigación y es el suplemento más estudiado en el campo del deporte. Su efecto es real, consistente y bien documentado.

Qué hace: aumenta las reservas de fosfocreatina en el músculo, que es el combustible para esfuerzos cortos y explosivos (menos de 10 segundos). Esto permite hacer una o dos repeticiones más en los sets de alta intensidad, lo que acumulado en semanas produce mayor volumen de entrenamiento y, por tanto, más hipertrofia.

Los estudios (aproximado) reportan ganancias promedio de fuerza entre 5-15% en 4-8 semanas comparado con placebo en personas que no habían tomado creatina antes.

Cuánto tomar: 3-5 gramos diarios. Sin fase de carga necesaria. La fase de carga (20 g diarios por 5-7 días) llena las reservas más rápido pero el resultado final a las 4 semanas es el mismo.

Cuándo tomarla: no importa el momento del día. Antes del entrenamiento, después, con el desayuno. El efecto de la creatina es acumulativo (depende del nivel de reservas), no agudo. Lo que importa es tomarla todos los días.

Seguridad: la creatina monohidratada es segura para personas sanas. No daña los riñones en personas sin patología renal preexistente (el mito persistente se basa en mala comprensión de los marcadores renales). Asegúrate de beber suficiente agua porque la creatina retiene agua intracelular.

Cuál comprar: monohidratada genérica. No necesitas la versión micronizada, tamponada, etil-éster ni ninguna otra modificación. Son más caras y no tienen evidencia de ser superiores.

Cafeína: rendimiento real pero con matices

La cafeína es el estimulante más consumido del mundo y tiene evidencia sólida para mejorar el rendimiento en entrenamiento de fuerza y resistencia.

Qué hace: reduce la percepción de esfuerzo, mejora la concentración, puede aumentar la potencia en ejercicios de fuerza entre 5-12% (aproximado) en personas que no tienen tolerancia alta. También tiene efecto termogénico leve.

Cuánto tomar: 3-6 mg por kilogramo de peso corporal. Para alguien de 70 kg son 210-420 mg. Un americano doble tiene aproximadamente 150-200 mg. Un pre-entreno típico tiene 150-300 mg.

Cuándo tomarla: 45-60 minutos antes del entrenamiento para el pico de efecto.

Los problemas reales de la cafeína:

  1. Tolerancia: el cuerpo desarrolla tolerancia a la cafeína. Si ya tomas 3 cafés al día, el efecto de un pre-entreno adicional es marginal. Los cicladores o "ciclos de cafeína" (periodos sin cafeína para restablecer la sensibilidad) funcionan pero son incómodos.

  2. Sueño: como se menciona en el artículo de sueño y recuperación, la vida media de la cafeína es 5-7 horas. Un pre-entreno a las 7 PM puede interferir con el sueño a las 11 PM.

  3. Dependencia: no es fatal ni comparable a otras sustancias, pero la dependencia a cafeína es real. Los dolores de cabeza por falta de cafeína son síntomas de abstinencia.

Lo que no vale la pena comprar (para la mayoría)

  • BCAAs: si ya comes suficiente proteína, los aminoácidos de cadena ramificada son redundantes. Tu comida ya los tiene.
  • Quemadores de grasa: ninguno tiene evidencia robusta de efectos más allá del efecto estimulante de la cafeína que muchos contienen.
  • Pre-entrenos premium con 20 ingredientes: el 90% del efecto viene de la cafeína. El resto es relleno con dosis infradosis que no tienen efecto demostrable.
  • Glutamina: popular en los 90s. Los estudios actuales no muestran beneficio para hipertrofia en personas que comen suficiente proteína.
  • HMB, tribulus, etc.: evidencia débil o inconsistente para atletas naturales.

Suplementos que NO necesitas (aunque te los vendan)

La sección anterior te dijo lo que sí funciona. Esta sección explica por qué el resto del anaquel de la tienda de suplementos, y la mayoría de lo que ves en Instagram, no merece tu dinero. No es opinión: es lo que dice la literatura actual cuando lees más allá del resumen del vendedor.

Quemadores de grasa (fat burners)

El nombre es lo primero que falla. Ningún suplemento "quema" grasa de manera significativa si no hay déficit calórico. Lo que estos productos hacen es elevar ligeramente el gasto metabólico basal (termogénesis) y suprimir el apetito de manera temporal. El componente activo responsable de ambos efectos en el 90% de los casos es la cafeína, a veces combinada con sinefrina (un estimulante de efecto similar pero más corto).

La termogénesis extra que genera un quemador de grasa típico es de 50-100 kcal por día en condiciones ideales. Eso equivale a media manzana o 10 minutos de caminata. Si tu déficit calórico no está en orden, esas 50-100 kcal no van a producir ningún resultado visible.

El problema adicional: muchos fat burners contienen estimulantes apilados (cafeína + sinefrina + extracto de té verde + guaraná) que en conjunto elevan la frecuencia cardíaca y la presión arterial de manera que puede ser incómoda o riesgosa si hay predisposición cardiovascular. El beneficio es marginal. El riesgo no lo es.

Testosterone boosters de farmacia o tienda de suplementos

Los más comunes son DAA (ácido D-aspártico), fenogreco (fenugreek) y tribulus terrestris. El argumento de venta: elevan la testosterona de manera natural.

La realidad: los estudios en hombres jóvenes con niveles normales de testosterona no muestran incrementos significativos ni, más importante, incrementos que se traduzcan en más músculo o rendimiento. El DAA mostró resultados positivos en algunos estudios iniciales, pero estudios posteriores con mejor metodología no replicaron esos resultados de manera consistente.

¿A quién podría servirle? A hombres con hipogonadismo confirmado por laboratorio (testosterona baja médicamente definida). Pero en ese caso la conversación es con un endocrinólogo o urólogo, no con el vendedor de la tienda de suplementos.

Si tienes más de 35 años, llevas meses sin progresar y sospechas que los niveles hormonales son parte del problema, el paso correcto es una analítica: testosterona total, libre, LH y FSH. No un testosterone booster de $800 MXN.

BCAAs (aminoácidos de cadena ramificada)

Los BCAAs (leucina, isoleucina y valina) tuvieron su momento de auge en la primera década de los 2000s. La lógica era razonable: estos aminoácidos estimulan la síntesis proteica, en particular la leucina activa directamente el mTOR (el regulador clave de la hipertrofia muscular).

El problema es que esa lógica funciona en aislamiento, no en contexto real. Si ya consumes entre 1.6 y 2 g de proteína por kilogramo de peso corporal al día (lo que se recomienda para hipertrofia), tu ingesta ya contiene leucina, isoleucina y valina en cantidades suficientes para saturar ese mecanismo. Agregar BCAAs encima no produce más síntesis proteica porque el sistema ya está al tope.

La excepción muy específica: atletas que entrenan en ayuno prolongado o con ingesta proteica muy baja. En ese escenario el BCAA puede prevenir catabolismo durante la sesión. Pero incluso en ese caso, la evidencia no es concluyente y el precio de la proteína completa hace discutible la ventaja.

Si ya comes suficiente proteína, los BCAAs son el suplemento más fácil de eliminar del presupuesto sin consecuencia ninguna.

Glutamina

La glutamina fue uno de los suplementos más vendidos en los 90s y principios de los 2000s. La lógica: es el aminoácido más abundante en el músculo y se depleta con el ejercicio, así que reponerla aceleraría la recuperación.

El cuerpo produce glutamina endógenamente en cantidades grandes y la obtiene de la dieta en cantidades suficientes si comes proteína adecuada. Los estudios modernos no muestran beneficio en recuperación muscular, fuerza o hipertrofia en personas que consumen proteína suficiente y están sanas. La excepción es en pacientes hospitalizados con estados catabólicos severos (trauma, cirugía mayor, sepsis), donde la suplementación sí tiene evidencia clínica. Ese no es el contexto del gym.

Es un ejemplo clásico de un suplemento que tiene una lógica mecanicista plausible pero que no funciona en la práctica porque el cuerpo regula sus propios niveles y el exceso se metaboliza sin producir el efecto deseado.

Detox / limpiezas / "antiinflamatorios naturales premium"

Esta categoría incluye jugos detox, "cleanse" de 3 o 7 días, suplementos de curcumina a dosis megagramo con promesas antiinflamatorias, y variaciones del tema.

El hígado y los riñones son los órganos de detoxificación del cuerpo y lo hacen de manera continua, sin ayuda de ningún suplemento, siempre que estén sanos. El concepto de "detox" como proceso que necesita apoyo externo no tiene base fisiológica en personas sin patología hepática o renal.

La curcumina sí tiene propiedades antiinflamatorias documentadas en estudios, pero la biodisponibilidad oral del compuesto puro es muy baja. Algunas formulaciones con piperina (pipextract) mejoran esa absorción. El problema es que los estudios en humanos con resultados en rendimiento deportivo son preliminares y las dosis efectivas son altas. La curcumina genérica barata que venden en presentación cápsula estándar probablemente no llega en cantidades suficientes al tejido muscular para producir efecto medible.

Si tienes inflamación crónica que afecta tu recuperación, la conversación es con un médico, no con el anaquel de suplementos.

"Anabólicos naturales" y SARMs de tienda

Esta categoría merece una advertencia directa: los SARMs (moduladores selectivos de receptores androgénicos) no son legales como suplementos alimenticios. Lo que se vende en tiendas de suplementos o en cuentas de Instagram con esa etiqueta está en un área gris o directamente fuera de regulación sanitaria.

El problema práctico: no sabes exactamente qué estás comprando. Estudios que han analizado productos etiquetados como SARMs en el mercado han encontrado que muchos contienen prohormones, esteroides anabólicos no declarados, o compuestos en investigación que nunca han pasado por ensayos clínicos en humanos. Los efectos en hígado, perfil hormonal y función cardiovascular pueden ser significativos sin que el usuario lo sepa.

Si alguien en tu gym, en IG o en una tienda de suplementos te ofrece algo "como los esteroides pero natural y sin efectos secundarios", no existe ese producto. La farmacología no funciona así.


En Reynoan tu coach te recomienda lo que sí necesitas según tu objetivo, no lo que tiene mejor margen. La primera consulta nutricional incluye revisión de qué tomas y por qué.

Cierre

El presupuesto de suplementos bien invertido para alguien que empieza: creatina monohidratada (unos 200-300 MXN por kilo, que dura 3-4 meses tomando 5 g diarios) y proteína en polvo si la necesitas para completar tu ingesta.

El resto del dinero: comida real de calidad, buena proteína en cada comida y descanso adecuado.

En Reynoan Gym el coach puede orientarte sobre si necesitas suplementos según tu situación específica, qué marcas son confiables en el mercado local y cómo integrarlos a tu plan nutricional sin gastar de más.

RG

Reynoan Gym

Corralón · Fresno · Valle de Bravo

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